El trabajo del odontólogo no está ajeno a sufrir fracasos, a pesar de haber hecho –según nosotros- todo lo necesario para lograr una rehabilitación satisfactoria, y que aun así se pueden presentar por ende debemos saber como enfrentarlos y no morir en el intento. (1)
1) Evaluar si el fracaso implica todo el plan de tratamiento o una parte de el,
2) Evaluar si el fracaso es por mala indicación. Nos debemos preguntar ¿ Es el tratamiento apropiado para el paciente?
3) Mal procedimientos o mal uso de los materiales.
4) Evaluar si implica el no haber cumplido con las expectativas del paciente, generalmente esto a pesar de no ser una falla propiamente tal, nos preguntaremos ¿ si comprendímos lo que el paciente quería?¿si le explicamos lo que nosotros vamos a hacer y si lo entondió?
5) Verificar si el fracaso es por culpa del paciente, principalmente por hacer cosas indebidas o quizás por no saber como cuidarlas. Aquí a pesar de muchas veces no es nuestra culpa si debemos tener algún grado de responsabilidad principalmente asociado a no dar las indicaciones precisas sobre el cuidado y el uso de la rehabilitación.
Luego una vez identificado el problema no debemos olvidarnos de revisar los siguientes parametros específicos como la oclusión y el balance entre solidez estructural y desgaste dentario, parametros periodontales, diseños ente otros.
Una vez determinada la etiología debemos determinar el nivel de daño, vale decir, la extensión de tejido afectado y las repercusiones a nivel de la función. Precisar la cantidad de remanente dentario íntegro y capaz de seguir ejerciendo su función biológica y biomecánica.
Y por último debemos resolver y controlar secuelas físicas y legales. Apoyarse en el seguro médico legal. Apoyarse en colegas de confianza para resolverlas. Apoyarse en su caso en Colegios o Asociaciones. (2)
Debemos llegar a una conclusión de las razones del fracaso, y así asumir las responsabilidades cuando corresponda. Es muy importante la autoevaluación y el no abandonar a los pacientes.
A modo de complemento me gustaría expresar uno de los fracasos que he tenido en mi corta experiencia clínica, este para mi, fue bastante complejo, este fue con mi paciente, Don Héctor Cisternas, principalmente las fallas que tuve fueron el no respetar los tiempos y el orden de trabajo. Puesto que empecé con las preparaciones para PFu sin haber estabilizado adecuadamente la oclusión ni haber hecho las exodoncias que se precisaban. Lo rescatable es que me di cuenta del error (gracias al tiempo y apoyo que me dieron jajajaj), y que era totalmente solucionable.
Y a partir de esto también precisar los fracasos no solo son observables al culminar los tratamientos, sino tambien durante, por eso es necesario siempre una autoevaluacion y autocrítica.
A continuación les dejo las fotografías para que se imaginen un poco el caso
Aquí como llego el paciente
Uploaded with ImageShack.us Aquí luego el tallado de las preparaciones
Uploaded with ImageShack.us Aquí les presento dos fotografias con el plano oclusal sin estabilizar.
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(1) Triana Estrada Jorge. LA ÉTICA: UN PROBLEMA PARA EL ODONTÓLOGO. Acta bioeth. [revista en la Internet]. 2006 Ene [citado 2011 Oct 10] ; 12(1): 75-80.
(2) Briseño JM. La responsabilidad legal en odontología. Revista ADM 2006;LXIII(3):111-118
Me parece de suma importancia el punto 5) expuesto por Victor en su entrada. Concuerdo plenamente en que debe existir autoevaluación y autocrítica cuando un tratamiento realizado por nosotros fracase, en cuanto a analizar factores durante la ejecución del tratamiento y también acerca de las expectativas que uno podría generar en el paciente. O incluso, no explicar de forma al paciente aquellos casos en que los tratamiento a realizar no posean un pronóstico favorable.
ResponderEliminarDigo esto porque quisiera llegar a otro punto que me quisiera destacar, el cual se refiere a que he podido percatar que en nuestra profesión existe una tendencia a realizar juicios apresurados acerca del trabajo de los otros colegas. Muchas veces un paciente acude a la clínica porque algún tratamiento falló (ya sea desprendimiento de obturaciones, coronas, fracturas de protesis removible etc.) y la mayoría de las veces lo hace refiríendose en malos términos hacia el dentista que le realizó el fallido tratamiento. En estas situaciones hay muchos colegas que tienden a culpar inmediatamente al dentista y no piensan en que tal vez el paciente no tuvo los cuidados necesarios, no tomó en cuenta las indicaciones que le habrían dado o simplemente, se le podría haber informado que el pronóstico de su tratamiento no era favorable y aun así decidió tratarse no asumiendo las consecuencias de su decisión.
Por todo esto considero muy importante ser mesurados cuando acudan pacientes con fracasos en los tratamientos que le hayan realizado y no realizar juicios apresurados acerca del trabajo de otros colegas pues de esa forma se estará dañando y desprestigiando nuestra profesión por nosotros mismos.
Si bien los fracasos de nuestros tratamientos son absolutamente indeseados y nos gustaría que no ocurrieran, tenemos que considerarlos como una posiblidad durante toda nuestra práctica profesional, obviamente tomando todas las precauciones para que ello no ocurra. Sin embargo, puede que existan factores que hayan pasado desapercibidos durante nuestro examen clínico y que se nos hagan presentes durante alguna parte del tratamiento y ésto cambie el pronóstico previamente realizado. También puede que surjan nuevos factores post tratamiento que conlleven al fracaso de la rehabilitación.
ResponderEliminarPor esto mismo es que debemos enfrentar cualquier fracaso con el profesionalismo que corresponde y, como dice Victor, no abandonar a nuestros pacientes e intentar solucionarles el problema. Aunque muchas veces ocurre que el paciente culpa al dentista y busca atención en otro profesional. Aquí es importante recalcar lo que dijo el Seba.
Lo importante no es quedarnos estancados en el fracaso de cualquier tratamiento, si no que buscar una solución para el paciente y que aquello nos sirva como experiencia a futuro.