lunes, 18 de junio de 2012

Insuficiencia Renal (IR)




Insuficiencia renal:
Se define como Insuficiencia Renal (IR) la pérdida de función de los riñones, independientemente de cual sea la causa. Se clasifica en aguda y crónica en función de la forma de aparición y sobre todo, en la recuperación o no de la lesión.


à IRA: Síndrome clínico caracterizado por la disminución rápida de la TFG, la retención de productos de desecho nitrogenados en sangre (hiperazoemia) y la alteración del equilibrio hidroelectrolítico y ácido-base. Puede estar acompañado por oliguria o anuria. Por lo general es asintomática, y se diagnostica cuando un examen de laboratorio revela aumento de urea y creatinina en plasma. Es reversible.

Fisiopatología IRA:


Los pacientes que nos toque atender en nuestro ejercicio profesional lo más probable es que presenten IRC:
à IRC: La insuficiencia renal crónica es un proceso con múltiples causas, cuyas consecuencias es la pérdida irreversible  de la función filtradora de los riñones en el tiempo. A menudo termina en una insuficiencia renal terminal (IRT).
La pérdida de función generalmente toma meses o años en ocurrir. Los síntomas no aparecen hasta que la función se reduce a menos de un 10% de lo normal.
En chile el 10,9% de la población adulta presenta IRC.
La IRT es un estado en la que se ha producido la pérdida irreversible de la función renal endógena, de tal magnitud como para que el paciente dependa permanentemente de tratamiento sustitutivo renalcomo diálisis, para evitar así la uremia. La uremia es el síndrome clínico o analítico que refleja la disfunción de todos los sistemas orgánicos.

Existen numerosas enfermedades y condiciones que la originan:

  1. Obesidad – Diabetes – Hipertensión à Las más importantes
  2. Desórdenes autoinmunes: Lupus eritematoso sistémico
  3. Malformaciones congénitas
  4. Glomerulonefritis
  5. Trauma
  6. Infecciones
  7. Cálculos renales
  8. AINEs
Fisiopatología IRC:



Prevención y Tratamiento:

  • Controlar presión arterial.
  • Mantener la PA igual o menor a 130/80mm Hg
  • No fumar
  • Mantener colesterol bajo a través de dieta y/o medicamentos
  • Realizar ejercicio regularmente
  • Mantener glicemia controlada
  • Medicamentos quelantes de fosfato, tratar anemia, calcio y vitamina D.
  • Disminuir el consumo de líquidos.
  • Dieta baja en proteínas, sal y potasio
  • Mantener vacunas al día debido a riesgo de infección.
Sin tratamiento, la enfermedad empeora hacia la etapa terminal, pudiendo provocar la muerte.
Cuando la pérdida de función es más severa, se debe iniciar el tratamiento con diálisis o realizar un transplante renal.
Pronóstico:
ü       Muchas personas no son diagnosticadas hasta que han perdido la mayor parte de su función renal.
ü       No hay cura para la enfermedad renal crónica.

Manifestaciones en la salud bucal:
Los pacientes con IRC, presentan gran número de manifestaciones orales, las cuales no son patognomónicas de la enfermedad y tampoco son determinantes en el diagnóstico de esta.
               I.      Uno de los primeros síntomas que se presentan es el fetor urémico, debido a una mayor concentración de urea en la saliva, y su posterior metabolismo a amonio, pacientes sienten sabor metálico en la boca.
             II.      Una elevación del Nitrógeno úrico en la sangre, puede generar una estomatitis urémica que se caracteriza por la presencia de una mucosa enrojecida cubierta por una delgada pseudomembrana. Esta estomatitis desaparece cuando el BUN recupera sus niveles normales
           III.      Se presenta xerostomía, como consecuencia de alteraciones a nivel de las glándulas salivales, deshidratación y respiración bucal originada generalmente por alteraciones a nivel de la perfusión pulmonar
           IV.      Las mucosas se presentan pálidas debido a la anemia y existe pérdida del límite de la unión mucogingival.
             V.      A nivel óseo se presentan demineralización con pérdida del trabeculado óseo, movilidad dentaria y aumento de la sensibilidad pulpar.

 Medidas a considerar durante la atención odontológica: 
a.       Se requieren de consideraciones específicas previas al tratamiento odontológico, en especial en relación con el sangrado, riesgo de infección y medicación
b.        Se requiere permanente interconsulta con el médico, ante cualquier procedimiento odontológico.
c.        Amoxicilina, clindamicina y cefalosporinas, pueden ser usadas en dosis habituales y son los antibióticos de preferencia. Se debe alargar el intervalo posológico, teniendo  en  cuenta  que  una  de  las  dosis  debe  coincidir  con la postdiálisis.
d.       AINEs como Ibuprofeno, Naproxeno y Diclofenaco sódico, deben reducir sus dosis en las fases más avanzadas de la insuficiencia renal o evitar su uso, debido a efecto hipertensor.
Según los diferentes estadios de la enfermedad renal y el tratamiento específico que recibe el paciente podemos referir la atención odontológica:

I.                     En pacientes bajo tratamiento médico conservador
                El tratamiento odontológico está destinado a restaurar la salud bucal y eliminar los potenciales focos de infección, así como familiarizar al paciente con la importancia de las técnicas de higiene oral, y  prevenir los síntomas bucales que se relacionan con estados más avanzados de la enfermedad.
ü       En pacientes controlados puede realizarse una atención odontológica convencional.
ü       En pacientes no controlados, además de la interconsulta con el médico tratante, se indica previo al inicio del tratamiento odontológico un hemograma completo y pruebas de coagulación.
ü       Es imprescindible la monitorización de la presión arterial al inicio y al final de la sesión
ü       Algunos autores preconizan el uso de terapia antibiótica profiláctica en esta etapa del tratamiento para procedimientos odontológicos que comprometan la manipulación del tejido gingival, de la región periapical o perforación de la mucosa bucal a saber.       
ü       Los anestésicos locales son bien tolerados, el uso de vasoconstrictores en ellos está indicado en la medida que no sobrepasen 0,2 mg. de epinefrina o 1 mg. de levonorepinefrina.  
ü       No se recomienda el uso de anestésico con vasoconstrictor adrenérgico cuando las cifras sean mayores a 160 mmHg en la presión sistólica y 100 mmHg en la diastólica.

II.                    En pacientes dializados                                                                                                                
·         Pueden presentar una disminución de la hemostasia por disfunción
·         Los pacientes que reciben diálisis, presentan un hematocrito promedio de 25% y el conteo plaquetario disminuye aproximadamente en un 17 a 20%.
·         El tratamiento odontológico debe realizarse entre diálisis,  ya que en ese momento el paciente se encuentra en mejores condiciones en cuanto a hidratación, balance electrolítico y niveles de urea. Ello sumado a la necesidad de metabolización del anticoagulante empleado, habitualmente   heparina, se recomienda realizar los procedimientos quirúrgicos por lo menos 8 horas después  de finalizada la diálisis
·         Los pacientes que se encuentran en tratamiento de diálisis son más susceptibles a desarrollar procesos infecciosos debido a su estado de debilidad general, depresión del sistema inmune y el enmascaramiento de signos y síntomas de infección por parte de las drogas que utilizan.
·         Los pacientes a menudo son tratados con medicamentos antihipertensivos, por lo cual es importante el manejo del estrés durante la asistencia odontológica, que podría elevar la presión sistólica.
·         Controlar la  presión arterial antes y durante la atención es de importancia, como así también considerar el uso de sedación para evitar variaciones de la presión arterial causadas por estrés.
·         Durante el tratamiento se debe evitar presionar los aditamentos arteriovenosos, necesarios para efectuar la diálisis, ya sea con el brazalete para toma de presión o por la posición en el sillón dental. 
·         En procedimientos prolongados, además de procurar una posición cómoda en el sillón dental, es recomendable que el enfermo se pare y camine, ya que es frecuente que como secuela del tratamiento de hemodiálisis presente algún grado de hipertensión pulmonar y disfunción cardíaca congestiva.
·         Dado que estos pacientes son expuestos a un gran número de transfusiones e intercambios sanguíneos, así como la inmunosupresión en relación con su falla renal, existe un mayor riesgo a contraer infecciones.

III.                  En pacientes trasplantados:
ü       En el paciente candidato a recibir transplante renal el tratamiento odontológico previo es obligatorio. La condición bucal, periodontal, y dental no deben ser factores de manifestaciones inflamatorias e infecciosas crónicas o agudas, que pudieran afectar la estabilidad y pronóstico del órgano a injertar.
ü        Requieren de terapia inmunosupresora de por vida, por lo que es  importante  tener  presente los posibles efectos colaterales de las drogas inmunosupresoras.
ü       Durante la fase temprana de postrasplante, primeros 3 meses siguientes al trasplante, el paciente estará severamente inmunodeprimido, cualquier manejo odontológico sólo debe incluir situaciones de urgencia.
ü       Si una adecuada preparación inicial del paciente fue llevada a cabo, esta fase y la siguiente (estadio estable postrasplante) se caracterizarán por acciones periódicas de prevención y mantenimiento.


 Bibliografía:
i. León Gomero Oscar – “Insuficiencia Renal”

ii. Medline Plus – “Chronic kidney disease”

iii. Medline Plus – “Insuficiencia renal aguda”

iv.  Montero S., Basili A., Castellón L. Revisión Bibliográfica: Manejo odontológico del paciente con Insuficiencia Renal Crónica. Revista Dental de Chile 2002;93 (2): 14-18



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